DISCULPA PÚBLICA - PAYASO
El presente escrito es una disculpa pública con la que me comprometí.
El asunto data de una amable discusión que tuve con una amiga en la cual me reclamaba por mi forma de referirme al alcalde de la #AlcaldíaDeManizales. En dicha discusión me decía mi amiga (la cual no quiere ser mencionada en este escrito, ella solo quiere la disculpa) que no estaba bien llamar al alcalde #Payaso que así no me gustara, él era el alcalde, que así no hiciera nada bien, él era alcalde, que así no lo viéramos sino hablando estupideces y ejecutando desaciertos, él era alcalde y que no era ningún payaso, que yo debía respetar.
Entre el va y viene de la conversación, le dije que lo reflexionaría y que si llegaba a alguna conclusión lo haría público y heme aquí. Reflexioné, porque finalmente un buen #Payaso es un ser humano que decidió bajo el manto de un colorido disfraz, alegrar la vida de las personas, busca divertir, robarnos una sonrisa, usualmente son seres nobles y llenos de ilusiones, las cuales nos transmiten por medio de sus obras y/o actos. Hay otros bromistas, burlones y en el fondo también buscan robarnos la sonrisa y hacer de las pesadeces de la vida algo más agradable. Llegué a la conclusión (a pesar de mis traumas con los payasos) de que ellos son seres humanos, como nosotros, con un trabajo y en su gran mayoría con fines sensibles para con su público.
Lo reflexioné tanto que decidí escribirlo y publicarlo, me siento mal, no es sensato, no está bien, es una bellacada de mi parte y por ello es sano, justo, necesario y cortés excusarme públicamente, pues no puedo seguir agrediendo al gremio de los payasos comparándolos con el Alcalde de Manizales, ¡qué pena con todos esos señores!


Totalmente de acuerdo y comparto su posición, desde el punto de vista del arte y para alguien que tuvo que ver con el mundo del espectáculo como yo durante tantos años, hoy, salgo a la defensa de los payasos, ellos son sensibles, buenos seres humanos, todas sus obras están enfocadas en la diversión y reflexión, lo que nos hace entre bromas y maldades ver qué está bien y qué está mal, ellos actúan pensando en satisfacer al público y dejando un mensaje. Es un desproposito, un atrevimiento comparar a un artista como lo es un payaso, con semejante inútil o bobo útil al servicio de la politiqueria y la catramanada de ladrones que hay en su gabinete y detrás de el ayudándole gestar el deterioro de la ciudad y sus finanzas.
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