¿Por qué el más apolítico de los apolíticos está hoy cerca de ellos?
Son muchos los amigos (por no decir todos) que me preguntan por qué estoy
haciendo parte dinámica de la política. Las discusiones han sido muy
interesantes y siempre bajo la premisa fundamental del respeto mutuo.
Fue así como considere entonces escribir el
¿por qué? de mi decisión y complementaré más adelante con un escrito que
ya había publicado antes y que es parte fundamental de mi visión actual del asunto.
Esta conversación la he tenido con varias personas todas ellas
estructuradas, inteligentes y con capacidad de discernimiento. La pregunta más
común es:
¿Qué hace un apolítico en ese medio tan cuestionado?
Son muchas cosas pero en principio habría que hacer claridad en lo que
entendemos por “política” (en su sentido
más filosófico) esta es: “El Arte de Gobernar”
claridad porque en Colombia le
llamamos política a una cantidad de cosas que tal vez no los son.
Así pues, hacer política desde las
cafeterías, comedores y salas de las casas es la cosa más sencilla y fácil que
solemos hacer los colombianos, escuchar cualquier noticia (usualmente no muy
bien documentada) se nos convierte en el plato favorito, cualquier cosa que
diga la prensa es una sentencia, el plan semanal, eso es casi un deporte
nacional. Allí somos presidentes, senadores, periodistas, técnicos de futbol,
alcaldes, policías, buenos papás, buenos esposos, sacerdotes, somos de todo,
somos casi perfectos, allí no nos
equivocamos, tenemos toda la razón, somos brillantes, somos jueces rigurosos y organizamos
lo que sea. Si, somos de todo, pero
métase a vivirlo y verá. Se nos olvida que allí detrás de esa noticia hay seres
humanos; colombianos además, que se equivocan como usted y yo.
Un día después de mucho ir y venir en estos escenarios me percaté que mis
hijos habían crecido y es allí donde me tomo un rato más para pensar ¿qué país
le quiero y voy a dejar a mis hijos? ¿Ha pensado en eso? ¿Voy a dejar el país y
gobernantes que tanto critico en esas tertulias?
Mientras los hijos son pequeños ellos son nuestro mundo y nosotros el de
ellos, en la medida que van creciendo vamos pasando a otro estatus, somos los
responsables del mundo y país que les dejamos, corremos el riesgo de que un
poco más adultos nos reclamen y nos pregunten que hicimos por dejarles el mejor
país.
Allí me di cuenta que desde el comedor y la cafetería sólo dejaría ideas,
pensamientos, críticas y muy seguramente una imagen de un padre muy crítico
pero que poco forjó.
Dedicarnos solamente a criticar nos pone en riesgo de que mañana nos
pregunten ¿y tu papá, que hiciste para cambiar el país? ¿De qué manera te
comprometiste para que esto esté así?
Hay que tener presente que estamos educando personas que tendrán la capacidad
de preguntarnos eso y más; porque estoy seguro que usted se esfuerza por
brindarles una muy buena educación a sus
hijos.
En ese momento se dará cuenta que ya su hijo no es un bebe, no es un niño,
se da cuenta que estaba formando un “ciudadano” y ¿qué ciudadano le entregó al
país?
Se dará cuenta entonces que habrá formado un crítico más, o por el contrario, un ciudadano que cree, participa
con criterio, quiere y puede. Un ciudadano que no quiere al país sólo cuando
hay futbol, sino en todo lo que este significa, un ciudadano que conozca al
hombre y luego siga sus ideas.
Participar de la política de manera dinámica le dará un mejor panorama de
la realidad nacional, lk permite conocer, creer y trabajar para un mejor mañana;
mejor aún, le permite dejar el
“mamertismo” que esa si estoy seguro es la enfermedad nacional.
Haga esta lectura: en un país donde la noticia de la semana es “si una
mujer debe o no usar minifalda” y no se vea la situación que hay en el fondo, hay
mucho por hacer.


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