Capitulo III
Estimado lectores la historia de hoy trajo muchos recuerdos
a mi memoria.
Recuerden que cualquier parecido con la realidad es mera y
absoluta coincidencia
De nuevo en la rutina encontré un
retén con +/- 10 Policías apostados en la avenida paralela justo detrás del
ICBF, delante de mí circulaba iba un Renault 4, el popular “Amigo Fiel de los colombianos”
al volante un señor con pinta “bonachona” y chaqueta roja Arturo Calle… feliz
el tipo … en la parte de atrás unas ollas (2) gigantes tipo guarnición militar,
mejor dicho, como la olla “mazamorrera” de esas que amarran con unos cauchos
que sólo lo ensucian a uno, a los que la
manipulan no, y que sólo ellos saben manejar de tal suerte que no se derrama ni
una gota; donde a usted le dé por cerrar esas ollas con esos cauchos le aseguro
que se mete una enmugrada tenaz y el reguero de mazamorra que deja es
monumental y súmele a esto la no grata presentación visual que este producto
deja al caer al piso, en fin; el tema es que recordé unas de mis 200.000 ideas
de emprendimiento y fue cuando tuve mi fábrica de bolis y los repartía en mi “amigo
fiel”, (casi en todas la familias colombianas hemos tenido uno) el mío era bien
particular y en otro capítulo les escribiré sobre él.
El tema que recordé fue este: en
muchas ocasiones tuve que llevar mi “amigo fiel” al taller, allí aprendí que la
tristeza de unos es la alegría de otros, mientras yo iba triste porque tenía
que dejar el producido del día en el taller de cuenta de la reparación, el
dueño del taller se alegraba de ver entrar mi carro puesto que decía “ahí se
volvió a joder esa mecha…llegó trabajito” …la alegría era doble y tipo euforia ya
de parte de los trabajadores del taller, era la época del racionamiento en
presidencia del Doctor César Gaviria Trujillo; para los que no les tocó, en
aquellos días hacía muchísimo calor (por lo que mi negocio era bueno, ahora ni
se le ocurra montar una fábrica de bolis porque se va de nalgas) ¿saben por qué
se alegraban los del taller? Porque un bolis luego de fabricado tiene 8 horas
de vida (pobres bolis) si en ese tiempo usted no lo refrigera o consume el
bolis pasa a ser producto de desecho o un excelente diarreico, así que los
trabajadores se alegraban porque “llego el fresco” y gratis. Vida verraca! Me
tocaba regalarlos para no tener que botarlos.
Bien, terminando de recordar este capítulo de mi vida
empresarial continuemos con el viejo bonachón, al pasar por el retén los
policías hicieron la señal de parar al señor y este la desconoció así que todos
en gran alboroto se han montado en sus rápidas motos y ha iniciado la
persecución del “amigo fiel”, yo como buen Colombiano no me iba a perder el
desenlace de esta aventura así que decidí seguirlos y no tardaron más de 2
cuadras en darle captura el señor. Al momento de mi llegada (recuerden que
ahora circulo a 30km/h) los policías y el señor estaban tomando nota en esas
libreticas de las películas norteamericanas… mejor dicho como la libretica del bolsillo
de la camisa de Pablo Escobar, se señalaban unos a otros y en ese momento dije:
Jesús sacramentado esta señor está en problemas y serios. Paso seguido como
Colombiano chismoso nivel 3
Nivel 1 el que se para en el lugar de los hechos, muy cerca, pregunta
mucho y no lo mueve ni el putas de ahí.
Nivel 2 el que mira desde lejos y murmura cualquier “huevonada”
aumentándole un 77% más a la realidad.
Nivel 3 el que pasa en el Auto, moto o bus y guarda silencio o
solo dice ahh quien sabe que pasaría ¿En qué nivel está usted querido lector?
Continuando con el cuento vi como sacaban de las ollas unos
“cosos” que es como popularmente llaman los mafiosos a los kilos de Cocaína o
marihuana prensados y se corroboró lo que yo temía …este viejo está en serios
problemas…al ver esto atiné a
preguntarle al Policía que estaba cerca de mí: ¿ agente disculpe, ha pasado
algo? A lo que él respondió: nada en especial es que este señor vende unos tamales
buenísimos y le estamos encargando unos para el próximo partido de
Colombia si va a comprar o encargar estacione y si no siga que está armando
trancón.
Entonces respondí: mil gracias agente, el Tamal no es un
plato que yo disfrute mucho y menos
viendo un partido de la selección.


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